El segundo paso en el proceso de investigación es plantear el problema de investigación. Esto envuelve los siguientes cuatro elementos:
Establecer los objetivos de la investigación: Debes formular claramente lo que pretendes investigar. Debes expresar con claridad los objetivos para evitar posibles desviaciones en el proceso de investigación. Estos van a constituir las guías de tu estudio, deben ser susceptibles a alcanzarse y debes tenerlos presente durante todo el desarrollo de la investigación. Para establecer los mismos vas a hacer uso de verbos que indiquen una acción que se pueda medir. Por ejemplo, definir, identificar, comparar, describir, analizar y señalar son algunos verbos que te pueden ayudar a formular los objetivos de tu investigación.
Preguntas de investigación: Debes plantear el problema que estudiaras a través de una
o varias preguntas. Estás deben resumir lo que habrá de ser la investigación.
Justificación de la investigación: Es necesario que justifiques el estudio exponiendo las razones de por qué el mismo debe ser realizado. Debes explicar por qué es conveniente llevar
a cabo la investigación y cuáles son los beneficios que se derivarán de ésta. Para evaluar el valor potencial de una investigación te puedes hacer las siguientes preguntas.:
¿Para que sirve la investigación?
¿Quiénes se beneficiaran con los resultados de la misma?
¿Ayudará a resolver algún problema práctico?
¿Se llenará algún vacío de conocimiento?
¿Qué se espera saber con los resultados que no se conociera antes?
Viabilidad de la investigación: Es esencial que evalúes la viabilidad del estudio; es decir, ¿en realidad se puede llevar a cabo la investigación? Para evaluar este aspecto debes tomar en consideración la disponibilidad de los recursos financieros, humanos y materiales que necesitas y cuánto tiempo te tomará realizar la investigación.

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